La última escena los muestra sentados bajo las estrellas, mirando un contador Geiger que hace un click-click-click rítmico, como si fuera el latido de un corazón. Sofía sonríe y dice: "Todavía me derrites", y se dan un beso con los trajes de protección puestos, pero se quitan las máscaras por un breve segundo, arriesgándolo todo por un momento de pasión.