Sin embargo, el concepto de emerge como una propuesta radical y transformadora que desafía esta estructura. No se trata simplemente de una mejora en las condiciones laborales o de un aumento salarial, sino de una inversión del principio de autoridad en el ámbito productivo. La autogestión propone que quienes realizan el trabajo sean quienes tomen las decisiones sobre cómo, cuánto y para qué producir, gestionando colectivamente los medios de producción y los frutos de su esfuerzo.
En un escenario autogestionado, la transición sería diferente: si los trabajadores poseen la empresa, pueden votar para automatizar las tareas más duras y peligrosas, redistribuyendo el tiempo de trabajo (trabajando menos horas por el mismo salario) en lugar de despedir gente. La autogestión se presenta, así, como el único modelo capaz de asegurar que la revolución tecnológica beneficie a la humanidad trabajadora y no solo al capital rentista. autogestión al trabajador